Los géneros que surgen por entonces, aparte de los eminentemente bailables, son las llamadas seguidillas del sentimiento, la solea, la caña, las malagueñas y las guajiras. Por otra parte los géneros festeros, cantiñas, jaleos o tangos gozan a su vez de una calurosa acogida al ser interpretados con acento flamenco, desprendiéndose de su originaria cadencia popular. El recién nacido flamenco convivía con el teatro lírico, genero que incluía entre sus números cada vez con mas frecuencia cantos de raigambre popular, intercambiando elementos musicales constantemente.
El tango zarzuelero, por ejemplo, proporciona compás y cadencia al flamenco, y este hace lo propio con el tango teatral. Un constante intercambio entre la escena y la taberna que mantuvo y mantiene vivo un tipo de música y de baile que, lejos de iniciarse en las cuevas a la luz de una hoguera, fue alumbrada por las lámparas de teatros y se mostró orgullosa siempre de una variadísima riqueza de estirpe andaluza.
De la generación de Silverio han llegado hasta nosotros nombres que debieron tener una gran importancia por lo que de ellos se comenta en las crónicas. La escuela gaditana con nombres como los de Enrique Ortega, Curro Dulce, Paquirrin el Guante o Enrique el Mellizo. La escuela jerezana con Manuel Molina, Paco de la Luz o el Loco Mateo, la escuela trianera con los caganchos, Ramón el Ollero o los Pelaos. Otros nombres que fueron sin duda sana competencia al grandiosos arte de Silverio fueron los de El Nitri, El Canario, Tío José el Granaino o El Chato de Jerez. Las mujeres jugaron a su vez un papel fundamental en el desarrollo del primer flamenco, con nombres como La Rubia de Cádiz, Dolores La Párrala, La Serneta, La África o Anilla la de ronda, entre otras. Los artistas son cada vez mas solicitados y en la región oriental bañada por el mediterráneo andaluz, Málaga, Granada, Almería, incluso las zonas mineras de Murcia, se apuntan a la fiebre Flamenca y cada día van en aumento los artista que apuestan por este nuevo arte, creado sin pausa un rico repertorio
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Así cuando nace el siglo XX están básicamente diseñados los resortes sobre los que se sostiene el arte flamenco. Nombres como Fosforito, Juan Breva y Antonio Cachón participaran activamente el desarrollo del arte andaluz propagando su fama por todos los rincones de la península. Antonio Cachón, inspirado creador jerezano, sienta las bases de numerosos cantes que por entonces se encuentran dispersos, modelando, a partir de los distintos fandangos de las provincias orientales, cantes como la granaína y la taranta, fandangos locales que se inundan de melismas (a cada silaba le corresponde mas de una nota) flamencos y de jondura pasando a formar parte de los palos mas interpretados por los artistas. Cantaores como Manuel Torre o Pastora Pavón, “La Niña de los Peines”, otorgan carta de naturaleza a los tangos flamencos y todas sus variantes, cantaores que beben en el rico manantial de los genios gaditanos, de los cantaores de Jerez, de la escuela trianera, marcando las pautas sobre las que se ha de desarrollar el flamenco.
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| Sara Barias Magia - acuarela - Carmen Luna |
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